Después de una alegre y entretenida conversación entre amigos, la campana que marcaba el fin del recreo sonó, así que Stephan y sus compañeros regresaron a clases. Durante clases Stephan se volvió a preguntar qué habría ocurrido con esa pequeña piedra brillantina que tanto le gustó. Se pasaba pensando en las utilidades que podría darle a esa piedra. Podría usarla como joya y hacer que las mujeres del colegio se acercaran a él para ver la piedra, o podría venderla a un alto precio a un coleccionista. Pensaba en lo bueno que sería tener esa piedra y lo feliz que estuviera si lo tuviera en su poder. Estos deseos no duraron por mucho tiempo, ya que el profesor de historia, que era la clase que se encontraban recibiendo en ese momento, interrumpió sus pensamientos tras preguntarle algo sobre la lectura que habían leído ese mismo día en clase. Stephan estaba algo confundido pero tras dar una fugaz visión al libro asumió la respuesta y la contestó.
Al finalizar el colegio Stephan fue a tomar su bicicleta para regresar a su casa. Ya que el parqueo de la escuela se encontraba del lado norte de la ciudad y la casa de Stephan al lado sur, Stephan tenía que pasar frente a la entrada del colegio siempre al retirarse en su bicicleta. Cuando estaba pasando frente a la escuela notó que saliendo de ella estaba la niña a quien había ayudado. Ella iba acompañada de dos compañeras de su clase, las cuales platicaban y se reían con ella. Era claro que la niña había creado nuevas amistades con sus compañeros de clase. Mientras Stephan miraba todo esto, fue sorprendido por una pequeña luz que broto del labio de la niña. Mientras Stephan avanzaba, iba cambiando de ángulo visual de la imagen, lo cual le permitió ver que era esa pequeña luz que miraba. ¡Era la misma piedra que había perdido, y por la cual había estado soñando todo ese día de clases! La piedra se encontraba entre ambos labios de la niña, alineada al lado izquierdo de los mismos. Era extraño ver que la niña no sintiera nada al tener una piedra entre la boca ni que sus compañeros se dieran cuenta que la tenía. Y aun más extraño ver que esta piedra no se caía de allí cuando la niña abría la boca para hablar. Pero lo que sorprendió más a Stephan fue que cuando dio la vuelta para dirigirse a la niña y pedirle la piedra, esta había desaparecido. Muy decepcionado, Stephan regresó a su casa sin su piedra soñada.
Al entrar a su casa saludo a sus padres que estaban platicando en el vestíbulo y subió a su cuarto a descansar un rato. En su cuarto se tumbó sobre su cama y se puso a pensar sobre ese día tan extraño que había tenido. Ciertamente a Stephan le llamaba la atención y le gustaba tener experiencias nuevas, pero esas que le estaban ocurriendo en aquel tiempo, eran demasiado extrañas para comprenderlas.
Pensaba en las extrañas apariciones y desapariciones de la piedra, pensaba en la relación que esta pudiera tener con esa pequeña niña, pensaba en el hecho de haber ayudado a la niña, pensaba en muchas cosas, mas no pudo descifrar alguna solución para aquel problema suyo. Así que se puso a pensar en otra cosa, pensaba ahora únicamente en la niña. En la sonrisa que él había producido en ella. Stephan se sentía muy bien, se sentía conforme y feliz. Haber producido aquel bien a esa pobre niña que tan solo necesitaba una ayuda para socializar, le satisfació tanto que llego o olvidarse de las preocupaciones de aquella piedra brillantina.
Al siguiente día, como cualquier otro, se levantó, se lavó los dientes, bajó a desayunar, subió a cambiarse, se despidió de su madre y se dirigió a la escuela en su bicicleta. En el camino disfrutaba del sereno del final de la noche chocar contra su piel y del frío de la mañana pasar por entre sus ropas. Era un ambiente fresco el que vivía Stephan en ese momento. No pensaba en nada, solo dejaba llevarse por los estímulos de su imaginación. Miraba a su alrededor y sentía estar en un mundo perfecto. Miraba las nubes pasar sobre él y dejar su sombra atrás, miraba a los árboles y las plantas que adornaban los caminos y las calles, hasta miraba las abejas sacar la miel de las plantas. Era un entorno hermoso, todo era paz en aquel momento. Dentro de tanta tranquilidad, Stephan empezó a notar un brillo extraño reflejado en el asfalto. Instantáneamente subió la mirada y allí estaba, era la misma estrella que Stephan había visto anteriormente. Esta vez se podía distinguir con mayor claridad. Esto quizás era porque la estrella estaba más cerca o quizás por la claridad del día, ciertamente Stephan no se ponía a pensar en ello, solo contemplaba la belleza y la luminosidad de aquella bella estrella. Toda la atención de Stephan estaba dirigida hacía aquel esa extraña estrella. Pero lo que sorprendía más a Stephan era la constitución de esta estrella, esta estaba conformada por muchas pequeñas piedras azules brillantinas, todas parecidas a la misma piedra que él había encontrado al ayudar a aquella niña. Stephan quedó impactado por el hecho de ver la relación que la piedra y la estrella guardaban. Estos dos objetos eran lo más extraño que le había ocurrido a él y era increíble que ambos estuvieran relacionados. Ahora lo que faltaba por entender era por qué es que él había visto un fragmento de aquella estrella tirado cerca de aquella niña si la estrella se encontraba en todo su esplendor y no había parte ni piedra alguna que le faltara. Era extraño para Stephan que tan solo un día atrás el había encontrado, aparentemente, un fragmento de aquel astro y ahora él lo estaba viendo sin ninguna piza faltante. Era inútil seguir pensando en ello, no había manera de entender aquella extraña situación, así que Stephan decidió seguir disfrutando del paisaje y olvidarse de la brillante estrella que aun permanecía a su frente.
Stephan siguió contemplando el paisaje de sus alrededores, disfrutaba de toda la serenidad de la situación. Poco a poco la estrella se fue alejando y subiendo, hasta el punto que desapareció del paisaje y de la vista de Stephan.
Todo ocurrió demasiado rápido, de manera que cuando todo regresó a la total normalidad, Stephan ya estaba llegando al parqueo de su escuela. Stephan no le dio mucha importancia a esta anormalidad y decidió entrar a clases como que si nada hubiese pasado; con la esperanza de tener un día común y corriente, lejano a cualquier otra anormalidad.
El día escolar transcurrió normal. Stephan había olvidado los problemas que había tenido y estaba viviendo un verdadero día corriente. Para muchos quizás esto será lo que intentan evitar. Muchos buscan tener un día especial y extraordinario, para nunca olvidarlo. En este caso era diferente, Stephan quería tener un día completamente común, un día más en su vida que no marcara la diferencia de cualquier otro día que había vivido. Desafortunadamente, esto no pudo ser posible para él por el hecho que estaría por ocurrirle nuevamente.
Había llegado la hora del almuerzo y Stephan estaba muy hambriento. Stephan solo estaba esperando a llegar a la cafetería con sus compañeros y empezar a comer el delicioso almuerzo que su madre le había preparado (lasaña). Mientras él y sus amigos caminaban en los pasillos su apetito se hacía cada vez más grande. Al momento de entrar en la cafetería Stephan y sus amigos buscaron asiento y se prepararon para comer. Justo un momento antes de que Stephan pudiera dar una mordida, un niño de la mesa del lado botó accidentalmente su almuerzo regándolo todo por el suelo y produciendo un gran ruido. Cuando Stephan vio esto se levanto y ayudo al niño a recoger su almuerzo, lo cual fue imposible ya que se había restregado demasiado por el suelo y ya no tenía sentido recogerlo para comerlo. El niño agradeció a Stephan por ayudarlo y le expresó su tristeza por haber perdido su almuerzo, ya que este también tenía mucha hambre. Stephan no pudo más que consolarlo y regresarse a su mesa para comer al fin su lasaña.
sin duda tu tercera parte es muy buena, yodo esta bien estructurado, segui adelante, hacio leer la 4ta parte de tu cuento
ResponderEliminarEs una muy buena tercera parte y ya espero leer la cuarta. Esta muy bien redactado y estructurado. Felicidades, segui adelante.
ResponderEliminarLes recomiendo que en su crítica incluyan elementos del cuento.
ResponderEliminarbuen cuento , aqui reflejas que cuando alguien quiere algo siempre anda pensando en ese algo y se distrae de lo que raliza.
ResponderEliminarme pareció interesante esta parte de tu cuento, creo que el mensaje principal que quieres transmitir al lector es, cuando uno se propone una meta, la tiene que cumplir. pero siempre hay que tener en cuenta que el fin, no justifica los medios.
ResponderEliminar:/ yo no puse ese comentario de arriba :S
ResponderEliminaresta muy bueno el cuento, nos da situaciones reales en las que debemos tomar decisiones que a veces pueden ser importantes. tambien que para alcanzar nuestras metas de una manera correcta debemos de tomar las decisiones correctas y no solo las convenientes.
ResponderEliminartu cuento da una clara leccion de moral sobre como enfrentarnos los problemas para salir adelante, me gusto en especial esta parte pq lográs que nos identifiquemos con estefan en su problema y en como le esta resolviendo
ResponderEliminarEn esta tercera parte ya relacionas los dos misteriosos objetos que hacen acto de presencia en la vida de Stephan: la piedra y la estrella. Me intriga mucho el hecho de que esta piedra no sea parte de la estrella, aunque sí pudiera conformarla por ser igual a los guijarros que la constituyen. Pienso que el desenlace de todo este misterio será uno verdaderamente impresionante y moralizador. Otro elemento que me pareció muy original es la presencia de la piedra en la boca de la niña. ¿Representará esto que la naturaleza del astro yace en la inocencia verbal de la infancia? Quedo a la espera de la conclusión de este relato.
ResponderEliminaresta tercera parte enseña mucho, ya que nos hace ver como uno cuando quiere algo se distrae por eso y deja de prestarle atencion a todo lo demas y esto me llamo la atencion porque es un problema que cualquiera puede tener en cualquier dia.
ResponderEliminarEsta muy buena tu historia y creo que ahora ya hay mas enseñanzas morales que en las primeraas dos partes.
ResponderEliminarmuy bueno tu cuento me justo como manejaste tus ideas
ResponderEliminarhector
Me gusto esta tercera parte, por varias situaciones en las que se encuentra stephan porque hace que uno se identifique con el personaje. Siento que te comiste un par de ideas.
ResponderEliminarJavier Castillo
con este cuento se puede ver ya casi todo el mensaje que deseas transmitir al final de todo el cuento, te felicito me gusto mucho
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