El neoclasicismo es un movimiento literario que pareció en el siglo XVIII. Este se caracterizaba por realizar toda clase de manifestaciones a través de la razón y el entendimiento. Consecuentemente se rechazaba todo lo que era impuesto como los sentimientos y las emociones. Durante este tiempo también apareció un movimiento perteneciente al neoclasicismo llamado La Ilustración. Este surgió con un grupo de pensadores que se atrevieron a enfrentarse a los riesgos y a las consecuencias de equivocarse a través del proceso de la experimentación. Es aquí donde nace la duda, ya que al estos pensadores intentar buscar la verdad con justificaciones científicas, empiezan a dudar de todo. Para ellos la duda es el método para llegar a la verdad.
Algunos acontecimientos que contribuyeron al nacimiento del neoclasicismo fueron expediciones antiguas para conocer obras del origen del lugar, la aparición de compañías arqueológicas, los constantes viajeros que visitaban Roma, adquiriendo un conocimiento cultural de la misma, entre otros.
Ya que este movimiento valoraba más el conocimiento adquirido a la luz de la razón y no de los sentimientos, se le conoció como el “siglo de las luces”. Fue de tal magnitud esta filosofía que los pensadores y filósofos ilustrados rechazaron el dogma religioso. También tenían la ideología que la religión no era más que una vaga respuesta a la intolerancia, y que Dios había abandonado a su creación después de haberla elaborado, tal y como si hubiese desaparecido.
Se utilizó realizaban varias investigaciones para obtener resultados concretos sobre ideas o interrogantes que se planteaban. Por ejemplo se realizaron varias investigaciones de la naturaleza y sus componentes, se expandió en el tema de lo científico-técnico y se mejoró el sistema educativo. También tuvo lugar el nacimiento de la enciclopedia en esta época, acontecimiento que permitió que la literatura se pudiera dirigir a un público más amplio. Ahora la literatura tendría diferentes fines, ya no se utilizaría la literatura como medio para expresarse y opinar respecto a las clases sociales, ahora se utilizaría como un instrumento social que instruiría e informaría a las personas sobre descubrimientos o investigaciones. Es aquí donde aparecen los textos informativos, los cuales vinieron a suplantar a la lírica. Con el creciente número de lectores, especialmente hallados en la burguesía, se planteó a la figura del escritor como un profesional que utilizaba a la escrituro como método de sustento.
La ilustración es un movimiento europeo que abarcó des de los principios del siglo XVII hasta la llegada de la Revolución Francesa, momento en el cual el neoclasicismo calló por el surgimiento del romanticismo. El objetivo de este movimiento era disipar las nieblas que existían en la humanidad mediante la herramienta de la razón.
Se abandonó la novela y se tomó el género del ensayo como medio divulgador de ideas por excelencia. Además se realizó una seria crítica a las costumbres y se enfatizó más en el tema de la educación, el papel de la mujer en la sociedad y los placeres de la vida.
Uno de los fines que se planteaban los ilustrados era el de instruir a la sociedad. Por ello se dio principal importancia al tema educativo, a la realización de ensayos y al género de la fábula. La fábula cobró especial importancia durante este movimiento ya que esta es caracterizada por ser una composición de carácter didáctico. En ella se realizan críticas a costumbres y vicios presentados en la sociedad y por la recurrencia a las figuras retóricas de la prosopopeya o personificación. Es importante resaltar que la fábula fue el género que más se adaptó al neoclasicismo. Una de las principales fábulas en España es “Félix María de Samaniego” y en Francia “Jean de la Fontaine”.
Los grandes pensadores ilustrados tenían en mente que la Ilustración sería una excelente herramienta para combatir la ignorancia y la superstición. Tuvo gran influencia en aspectos económicos, políticos y sociales de la época. La ilustración fue consecuencia de la evolución global del pensamiento burgués.
Este movimiento se desarrolló principalmente en Francia e Inglaterra, sin embargo, España también se vio afectada por la influencia de los escritores extranjeros. Los tres más grandes ilustrados franceses fueron Voltaire, Montesquieu y Rousseau. Y en Inglaterra los más grandes exponentes fueron Daniel Defoe y Jonathan Swift, en novelas de aventuras, y John Dryden y Alezander Pope en la poesía. En España destacó el fraile benedictino Benito jerónimo Feijoo y Gaspar Melchor de Jovellanos.
A pesar de que la Ilustración rechazara la expresividad, en España todavía se mantuvo la poseía, aunque con un carácter más objetivo. Se presentó una poesía barroca que desapareció rápidamente para dejar lugar a la poesía neoclásica. En esta se lograba ver la admiración por la ciencia y la filosofía, y se caracterizaba por concentrarse en temas bucólicos y anacreónticos.
En el teatro español también sufrió cambios durante este movimiento. Se prohibieron la representación de autos sacramentales, reapareció el sainete, que era una pieza dramática jocosa en un acto y normalmente de carácter popular, que se representaba como intermedio de una función o al final. Con el avanzar del siglo los dramaturgos empiezan a seguir los modelos franceses. Así el teatro se convierte en verosímil, y debe cumplir con las unidades de acción, de espacio y tiempo, y tener un enfoque didáctico y moral. Destacaron Nicolás Fernández de Moratín e Ignacio López de Ayala.
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